Odontología basada en la respiración, bruxismo y calidad del sueño

La respiración oral puede ser causada por diversos factores que dificultan la respiración nasal. Las causas obstructivas más comunes incluyen la hipertrofia de adenoides y amígdalas, la rinitis alérgica, la desviación del tabique nasal y los pólipos nasales, que bloquean o reducen el paso del aire. También existen causas funcionales, como el uso prolongado de chupete, biberón o la succión del dedo, que afectan el desarrollo orofacial, y la hipotonía muscular, que impide el sellado labial y favorece la respiración por la boca. Además, una deglución atípica puede alterar la posición de la lengua, promoviendo este hábito. Factores neurológicos y posturales, como trastornos neuromusculares o una mala postura, también pueden influir en la respiración.

Si no se corrige a tiempo, la respiración oral puede tener consecuencias como alteraciones en el desarrollo craneofacial, problemas en la mordida, bruxismo y una mala calidad del sueño. También puede estar relacionada con problemas de concentración, fatiga a causa de la menor oxigenación cerebral. 

Para tratar estos problemas de manera efectiva, es importante trabajar en equipo con profesionales de diversas áreas. Derivar al otorrinolaringólogo para evaluar y tratar posibles patologías nasales puede ser fundamental para mejorar la respiración nasal. Además, un logopeda puede enseñar técnicas de respiración adecuadas y ejercicios orales para corregir la respiración bucal. En algunos casos, la intervención de un fisioterapeuta u osteópata pediátrico puede ser beneficiosa para aliviar la tensión muscular en la mandíbula y el cuello, lo que contribuye a reducir los efectos del bruxismo. En Clínica Facal trabajamos en estrecha colaboración con otorrinos pediátricos especializados para ofrecer un enfoque integral que favorezca la salud y el bienestar de nuestros pacientes.